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“La luna nos conecta con nuestra naturaleza cíclica”

luna

Marianna García Legar. Arboleda de Gaia

Dama de la Luna, Dama de la Luna, ven a nosotras Dama de la Luna… (Canción popular)

La luna fue, junto a la menstruación de las mujeres la primera referencia que la humanidad tuvo para medir el tiempo. La regular alternancia de sus fases, repetida cada 29 días –y su sincronía con el sangrado de las mujeres de la tribu– ocurría en un ciclo corto muy accesible a la mente prehistórica, que observándolo pudo llegar a comprenderlo, representarlo y utilizarlo.

Los primeros calendarios de la humanidad que se han hallado consistían en muescas talladas en hueso o piedra reproduciendo ciclos de 13, que podrían contar tanto las lunas de un ciclo solar completo (año) como las menstruaciones de una mujer. La misma palabra menstruación comparte raíz etimológica con mensual y mes.

En las oscuras noches, la humanidad primitiva debe haberse sentido unas veces fascinada por su fría luz nocturna; y otras aterrorizada por su ausencia que abandonaba a todos en la oscuridad de una noche llena de peligros. Nuestros más antiguos antepasados celebraban con enorme alegría el cíclico y regular retorno a la luz, y veneraban ese misterio ligado a la misteriosa sangre de las hembras.

La luna siempre ha estado vinculada a la humanidad, pero muy especialmente a las mujeres. Ha representado la esencia de lo femenino y en la gran mayoría de las tradiciones espirituales ha sido honrada como una diosa.

Muchas culturas han representado el ciclo de la luna como una tríada femenina constituída por la doncella (cuarto creciente), la madre (luna llena) y la abuela (cuarto menguante). Estas tríadas nos ofrecen hermosas metáforas que pueden sustentar las diferentes eta-pas de nuestra vida como mujer. El cuarto rostro de la luna, la luna negra (nueva) no suele representarse porque como hechicera y reina del mundo subterráneo es invisible en la oscuridad de la noche. Llena de un profundo poder femenino salvaje, es el aspecto más misterioso de la Luna, que el patriarcado estigmatizó llenándolo de connotaciones perversas y demoníacas.

La Luna, hija de la Tierra como nosotras, es nuestra hermana. Ella es el espejo que a través de su ciclo de 29,5 días, nos permite comprender con facilidad nuestra propia naturaleza cíclica. Cuando las mujeres asumimos nuestra sincronía con la luna, entendemos la naturaleza de la realidad en la que todo lo que entra al mundo de lo manifestado, se desarrolla, muere y renace en una danza eterna sin principio ni fin.

Las mujeres somos, ante todo, seres cíclicos pero el patriarcado neoliberal en que vivimos no puede aceptar nuestra naturaleza que no responde al mandato de producir 8 horas al día todas las semanas. Cuando una mujer tiene su menstruación, su “luna” como nosotras decimos, lo que necesita es estar tranquila y descansar. No porque esté enferma, sino porque ha llegado el momento de interiorizarse y soñar para poder beber de su fuente interior, nutrir su alma y restaurar su energía. Sin embargo tiene que levantarse para ir a trabajar. En Argentina, en la década de los 50, Eva Perón legisló una ley para que las mujeres pudieran quedarse un día en casa cuando tuvieran su menstruación; yo creo que las mujeres deberíamos reclamar, entre otros, ese derecho.

Sin embargo, las mujeres que participamos en círculos en sincronía con la luna no somos “adoradoras” de la luna, porque el nivel de conciencia del tercer milenio en que nos ha tocado vivir no es el de la prehistoria, cuando realmente creían que la luna era una diosa que vivía en el cielo. Honramos la luna como un símbolo vivo que nos permite entender y celebrar nuestra propia naturaleza cíclica. Nos reunimos para celebrarla porque a través de esa cita mensual sincronizamos nuestro cuerpo con los ritmos del universo entero. Así se ponen en marcha procesos inter-nos que transforman la visión del mundo y de la vida de toda mujer que mantenga esta práctica en círculo durante un tiempo prolongado. Probad durante 13 lunas y notaréis los cambios.

Actualmente, la mayoría de mujeres apenas mira la luna ni le presta ningún tipo de atención. Los vínculos lunares, que nutren los cimientos de la memoria ancestral femenina, han sido interrumpidos. Para las mujeres es imprescindible restaurar esa vinculación.

No es difícil lograrlo. Nuestra naturaleza está tan ansiosa por fluir en libertad que responde con asombrosa velocidad a cualquier brecha que le ofrezcamos.

Lo primero que tenéis que hacer es conseguiros un calendario en el que figuren las fases de la luna y comenzar a medir el tiempo desde una perspectiva lunar. Cambiar nuestra manera de medir el tiempo es la primer medida de libertad que una mujer se debe a sí misma. El calendario lunar es un calendario que refleja los ritmos del universo; en tanto que el calendario gregoriano es una máquina de control político y económico que nos aleja de la naturaleza. No lo olvides, quien controla tu tiempo, controla tu energía. Tú eliges.

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El texto que reproducimos a continuación es un extracto del capítulo Conciencia lunar del libro: La Gran Madre Luna. Zsuzsanna Budapest. Ediciones Obelisco. 2001. España

Conciencia Lunar

Queridas lectoras os invito a que esta noche abráis vuestras ventana y busquéis a la Luna. ¿Donde está? ¿Qué hace? ¿Hay luna nueva o creciente? ¿Llena o menguante?. Ahora cerrad los ojos e intentad ver la luna en el interior de vuestro ser. ¿Cómo os sentís?.

Cada noche, o tan a menudo como sea posible, mirad el calendario lunar para saber en qué fase estáis y luego detenéos a observar la luna. Consideradla como a una viaja aliada. Hablad con la luna que hay en vuestro interior tal como hablaríais con una abuela comprensiva.

Las energías de mundo y el magnetismo de todo aquello que contiene agua están gobernados por la luna. Quizás estéis deseando seguir algunas de sus le-yes. Por ejemplo, si queréis que el pelo os crezca deprisa y con más fuerza, debéis cortároslo durante la luna creciente. Prestad atención para ver si realmente experimentáis cambios. Si tenéis que mudaros de casa, el mejor momento para encontrar un lugar adecuado es durante luna nueva.

Cuando haya luna llena, debéis salir a bailar y a divertiros, aunque no os coincida con el fin de semana. Observad vuestro nivel de energía; os daréis cuenta de lo activas y poco cansadas que os sentís hasta altas horas de la noche. La luna llena sólo resulta apropiada para los rituales, el amor y las fiestas. Si toda ésta energía se ve reprimida, debéis ir con cuidado por la calle porque puede haber peleas. También se recomienda conducir con cautela, porque los conductores se hallan bajo la influencia de la luna y ésta todavía los vuelve más locos de lo normal.

Cuando la luna entra en fase menguante, acabad todo lo que iniciasteis durante la luna nueva. No empecéis nada nuevo porque fracasará. No hagáis acuerdos ni firméis contratos; esperad la energía de la luna nueva para hacerlos. La luna menguante es la mejor época para cortaros las uñas de los pies con el fin que éstas tarden más en crecer.

Cuando leáis algo sobre las festividades de la luna celebradas por otras culturas, convertidlas en un acontecimiento vuestro. No importa en qué lugares del mundo hayan podido sobrevivir estas maravillosas festividades. Tan sólo existe un mundo, un planeta y una luna.

La conciencia lunar puede desarrollarse con gran rapidez. Empezaréis a reconocer la fase por la que está pasando la luna sin necesidad de mirarla. Seréis capaces de adivinarla simplemente por el tipo de energía que experimentáis en vuestros cuerpos. Incluso podréis llegar a decir: “estamos en luna menguante, no trabajemos demasiado” o “estamos en luna nueva, ahora es el momento de iniciar todos esos proyectos en los que estuve pensando cuando la luna menguaba”.

La luna y las mujeres tienen establecido un antiguo pacto. Obtuvimos nuestro mágico poder de la luna. Adquirimos todos nuestros conocimientos sobre la agricultura a través de la luna. Creamos una cultura basada en la luna y en la prosperidad. Tenemos lunas en nuestros cuerpos. La luna rige la vida y la muerte: el 60% de los nacimientos se inician en horas lunares, es decir por la noche; y unas veinticuatro horas antes de la luna llena, el número de ingreso en hospitales aumenta considerablemente.

Una vez hallamos despertado nuestra vinculación con la luna, podremos aprender más cosas sobre nuestro mundo y sobre las leyes invisibles de la naturaleza.

Compartido por Arboleda de Gaia

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La celebración de luna nueva en los círculos de la Arboleda de Gaia

Marianna – Arboleda de Gaia

circulo-de-mujeres

Desde mi punto de vista, la clave del trabajo con lo femenino consiste en la celebración de la Lunas, la pequeña rueda blanca que al girar activa los engranajes de la conciencia femenina. Las mujeres de la Arboleda de las hijas de Gaia nos reunimos en luna nueva para celebrar el nuevo ciclo que comienza. Los encuentros pueden hacerse ese mísmo día, o en los tres días siguientes.

Al comenzar el encuentro nosotras “dibujamos” simbólicamente el círculo invocando a las guardianas de lo femenino recitando la Oración a los cinco linajes de madres para que sus enseñanzas se manifiesten en el trabajo y éste se desarrolle en un espacio seguro y confortable. Después, la mayor del grupo lee en voz alta el Mandato de la Diosa para recordar qué significan las celebraciones de los círculos de mujeres.

Es bonito montar un altar con una vela central. El altar es como una antena que conecta cielo y tierra y nos señala el centro del círculo, ayudando a todas y cada una a activar su propio centro interno.

En el altar se colocan objetos que representan los cuatro elementos: el fuego está presente en la vela; un cristal o piedra para la tierra; una pluma para el aire y un cuenco con agua. Encended algún incienso que os guste para que el humo lleve hacia el cielo la noticia de vuestro encuentro.

También se pueden colocar aquello que la naturaleza nos ofrece en cada estación: hojas secas en otoño, piñas y frutos secos en invierno, flores en primavera y frutos en verano. Todo en nuestro altar nos recuerda que somos hijas de la Madre Tierra y vivimos según sus ritmos respetando cada etapa. A la vez, montar un altar entre todas nos permite trabajar unidas en la creación de belleza, parte esencial de la espiritualidad femenina.

Como la luna nueva es el momento adecuado para iniciar nuevos proyectos, en la rueda de palabra cada una comparte con las demás la siembra simbólica de las semillas de lo que desea ver florecer a lo largo de todo el mes lunar. El círculo es un lugar seguro y amoroso para regar juntas esas semillas con la entrega, el amor y la conciencia de todas.

Al finalizar el encuentro alguna dirige la Autobendición. Luego se cierra el círculo dedicando toda la energía y el amor del encuentro en beneficio de la Madre Tierra y de todos los seres sintientes.

Cómo celebrar la luna en solitario

Si por la razón que sea no puedes reunirte con otras mujeres en luna nueva haz tu propio ritual.

Puedes crear un ambiente confortable, íntimo y misterioso en tu habitación y montar tu altar frente a un espejo de cuerpo entero ante el cual harás tu ceremonia.

Desnúdate y pónte un collar bonito representando la alianza de todas las mujeres que hoy como tú están celebrando la luna en todo el planeta, y recuerda que no estás sola ni aislada y que formas parte de ese círculo sagrado.

Recita las oraciones ante el espejo, canta alguna canción y planta tus semillas. Haz la autobendición y dedica la energía a la Madre Tierra.

MATERIAL DIFUNDIDO POR ASOCIACIÓN ARBOLEDA DE GAIA: arboledasecretaria@yahoo.es

Invocación a los cinco linajes de madres

Os saludamos Guardianas del Este, Madres del Aire, Dama del cuarto creciente, protectoras de todo nacimiento y todo comienzo. Veneramos vuestra fertilidad, vuestro misterio y vuestra sabia alegría. Invocamos la luz de vuestro amanecer.

Os saludamos Guardianas del Sur, Madres del Fuego, Dama de la luna llena. protectoras de los vínculos entre todos los seres. Veneramos vuestra compasión, vuestra ecuanimidad y vuestra sabia generosidad. Invocamos la radiante luz de vuestro amor.

Os saludamos Guardianas del Oeste, Madres del Agua Dama del cuarto menguante, protectoras de la transformación cíclica.

Veneramos vuestro desapego, vuestro poder de curación y vuestra sabia actividad. Invocamos vuestra luz que todo lo transmuta.

Os saludamos Guardianas del Norte, Madres de la Tierra Dama de la luna nueva, protectoras de la interiorización y del retiro. Veneramos vuestro silencio, vuestra quietud y vuestra sabia madurez. Invocamos vuestra fría luz de plata.

Os saludamos Guardianas del Centro, Madres del Vacío, protectoras de la muerte y el renacimiento Invocamos la luz que destruye todos los engaños

Las guardianas han llegado, círculo está abierto, Bendita sea la Gran Madre del universo todo.

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El mandato de la Diosa

diosa

Texto atribuído a Doreen Valiente, 1922-1999

¡Mujer, escucha el mandato de la Gran Madre!:

Una vez al mes en Luna Nueva o Llena, todas las mujeres os reuniréis en algún lugar secreto en nombre mío. Allí os enseñaré cosas desconocidas y seremos libres de la esclavitud.

En alabanza mía, bailaréis, comeréis, haréis música y os regocijaréis ya que mío es el éxtasis del espíritu, y mía es también la alegría de la

tierra, ya que mi ley es el amor a todas las cosas.

Mantened puros vuestros ideales más altos, luchad siempre por ellos, no os detengáis ni os desaniméis porque mía es la puerta secreta que lleva a la tierra de la juventud, y mía es la copa del vino de la vida y el caldero que es el Grial sagrado de inmortalidad.

Yo soy la diosa graciosa que otorga el regalo de la alegría de la vida a los corazones. En la Tierra doy conocimiento del espíritu eterno, y más allá de la muerte doy paz y libertad y me fundo con todos.

No pido sacrificios porque soy la madre de todos los seres y mi amor se vierte sobre la tierra.

Yo, que soy la belleza de la tierra verde y la blanca luna entre las estrellas y los misterios de las aguas y el deseo de los corazones, llamo a vuestra alma para que se levante y venga a mi, pues yo soy el alma de la naturaleza que da vida al universo. De mí proceden todas las cosas y a mí todas las cosas deben retornar. Por ello ante mi rostro, amado por dioses y humanos, permitid que vuestro interior más profundo se abra al rapto del infinito.

Que mi culto provenga del corazón que se regocija, ya que todos los actos de amor y de placer son mis rituales. Que tengáis la belleza y la fortaleza, el poder y la compasión, el honor y la humildad, la alegría y la reverencia.

Y vosotras, mujeres que queréis conocerme, debéis saber que esa búsqueda y ese anhelo no servirán de nada si no os abrís el misterio, pues todo lo que buscáis fuera sólo lo encontraréis dentro de vosotras mismas. Recordad que estoy con vosotras desde el principio y soy lo que llega cuando se acaba el deseo.

Sed bendecidas”

MATERIAL DIFUNDIDO POR ASOCIACIÓN ARBOLEDA DE GAIA: arboledasecretaria@yahoo.es

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