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ENTREVISTA A LA ABUELA AGNES BAKER PILGRIM

“Una vez al día hay que hacer callar el cerebro”

por Nuria Navarro – La Contra de El Periódico – 25/08/2008

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Preside el Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas, guardianas de enseñanzas ancestrales. El libro “La voz de las trece abuelas” que acaba de publicar Editorial Luciérnaga las condensa.

-En su tribu, la de los siletz, la conocen como Lucero del Alba.

-Mi nombre es Taowhywee, que significa Lucero del Alba, sí. Soy una leyenda viva. La guardiana de la Ceremonia Sagrada del Salmón.

– ¿Ceremonia Sagrada del Salmón?

-La hembra del salmón hace un peligroso viaje río arriba, deposita los huevos y muere dejándose arrastrar por la corriente. Su carne se va desmigajando y de ella se alimentan 33 tipos de pájaros y 44 otros animales.

-Cruel.

-Pues en el origen, los salmones eran como nosotros. Tenían dos patas y vivían en bellas ciudades en el fondo del océano. Pero eligieron cambiar de forma y sacrificarse para alimentarnos. Mi pueblo celebraba la ceremonia del salmón en el río Rogue desde hacía 22.000 años, pero los buscadores de oro ensuciaron el río hace 150 años… Yo he limpiado el río y he restaurado el rito para mostrar el valor de la reciprocidad.

– ¿Ese tipo de mensajes aporta el Consejo de las 13 Abuelas?

-Sí. Las abuelas, procedentes del Ártico al Nepal, y de Gabón al Tíbet, hemos creado una alianza para la educación y la sanación de la Madre Tierra. Trabajamos para las siete generaciones futuras. Nosotras, preocupadas por la destrucción de la naturaleza y de nuestras formas de vida indígenas, afirmamos que los dueños de la tierra son los niños y que el camino es la compasión.

– Fueron a decirle eso al Papa y las echó con cajas destempladas.

-Emocionadas, quisimos entrar en la basílica de San Pedro con nuestras plumas, tatuajes y bastones sagrados y la guardia vaticana nos echó de allí. Aun así, sé que nuestro mensaje llegó a Benedicto XVI.

– ¿Hicieron algo que molestara? ¿Algún cántico o baile o…?

– Solo rezar. Creo que su gesto fue una exhibición del poder patriarcal. Pero nosotros somos nutrientes, las dadoras de vida, las únicas que podemos llevar más de un espíritu en nuestro cuerpo. Somos las que, cada 28 días, damos nuestra sangre a la tierra. En el principio del mundo también había diosas, y los hombres intentaron acabar con eso, pero las Abuelas vamos a reparar ese daño.

– Suerte en la empresa. ¿Cómo trabaron relación entre ustedes?

-Desde el principio, este Consejo se originó en el mundo del espíritu. Todas, la mayoría mujeres medicina y sanadoras, fuimos llamadas para erradicar la ceguera espiritual. Unas, de niñas, y otras más tarde. Pero querrá saber cómo contactamos, ¿no?

– Así es.

-Jyoti, Jeneane Prevatt, directora del Centro de Estudios Sagrados, sintió la necesidad de dar a conocer la cultura de las abuelas indígenas. Mandó muchas cartas y las ancianas contestaron que sabían en lo más profundo de sí mismas que tenían que participar en el proyecto. Quedamos 13 y el Dalái Lama nos dijo que el mundo nos necesitaba. Trabajamos para proteger la tierra, la medicina tradicional, las lenguas y las ceremonias ancestrales.


Son mujeres, ancianas y humildes. Un difícil pun-to de partida.

¡Tenemos a nuestro Creador junto a nosotras! A medida que hagamos nuestro viaje, dejaremos una huella que permanecerá cuando ya no estemos. Nuestro mensaje de paz y de amor y nuestra preocupación por el agua y los bosques calarán. Estamos obligadas a preservar la belleza.

-No solo para su tribus, sino para el mundo.

– Sí. El viento, el agua, la lluvia, los animales y la vegetación no tienen voz, y nosotras les prestamos las nuestras.

– ¿Qué dicen el viento, el agua, la lluvia, los animales y la vegetación?

-Que nuestras sociedades deben ser autosostenibles o moriremos antes de lo que creemos. En nuestra tribu, por ejemplo, fabricamos latas de bebidas con pasta de trigo.

-Biodegradables.

-¿Quiere otro consejo? Hay que llevarse bien con la familia, ser agradecidos y llevar una vida libre de agentes químicos. ¡Eso es muy importante! Nuestro cuerpo es nuesto templo, y es nuestro deber mantenerlo limpio. Y aunque el mayor regalo que el Creador nos ha hecho es darnos el cerebro, una vez al día hay que hacerlo callar y dejar que hable el corazón. Eso equilibra.

-Así logró vencer al cáncer, asegura el libro de Carol Schaeffer.

-Lo logré al aceptar el camino espiritual. Hay medicinas tan eficaces como la sonrisa. Cuando sonríes, te iluminas como un sol y eso es bueno para ti y para los que te rodean.

-Ojalá eso curara.

-También sé que no soy nada sin el Creador, que es masculino y femenino a la vez.

– Eso sí que no sentará bien al Vaticano.

-Para que sientan lo que yo siento, tienen que caminar a través de mis palabras. Yo misma debo caminar sobre mis enseñanzas.

Compartido por Arboleda de Gaia

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ENTREVISTA A LA ABUELA JULIETA CASIMIRO:

“Los niñitos santos te dan la sabiduría y la maravilla»

por Ima Sanchís – . La Contra de La Vanguardia – 20/08/2008

“Tengo 73 años. Nací y vivo en Huautla de Jiménez, en México. Soy campesina. Enviudé hace poquito, tengo 10 hijos, y todos quedan; y 30 nietos y 20 bisnietos porque mis hijos son muy mujeriegos. A mí no me gusta la política, yo sigo el camino de Dios, del espíritu.”

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-Usted es una sanadora.

-Sí, gracias a Dios puedo ayudar un poquito.

-¿De quién aprendió?

-De mi suegra, Regina Carreras, que hacía sus trabajillos. Yo me casé con 17 años y desde entonces sé bordar, cocinar, cultivar mi huertito, fabricar artesanía y sanar a la gente. Ella me llevaba allí donde iba para que aprendiera su trabajo santo.

-Utiliza usted hongos sagrados.

-No me gusta que los llame hongos, porque hay gente que se confunde y no son cosas malas ni para divertirse.

-¿Teonanacatl?

-Carne de los dioses significa. Pero yo los llamo niños santos, porque son niñitos que salen de la madre tierra. Yo los tomé por primera vez tras tener mi primer hijo, porque se me cayó el cabello y me puse muy débil de los pulmones.

-¿Y qué pasó? Recibí imaginaciones, sofocos y recibí la fuerza y el conocimiento para vivir el mundo y para sanarlo.

-¿Son una puerta de entrada al mundo interior?

-Sííí, porque los niños santos te abren la mente y el corazón, no tie-ne nada que ver con el vicio, a estos niños nadie los siembra, cuando es tiempo salen solos, son medicina para nosotros.

-¿Medicina para el alma?

-Sí,a los niños se les consulta y hay que esperar, lleva tiempo. Pero te dan la sabiduría y la maravilla.

-¿Qué es la sabiduría?

-La luz del entendimiento. Cuando una persona toma los hongos sagrados y permite que yo la guíe, atraviesa los pensamientos y sentimientos cotidianos, lo superficial, y se adentra en sus miedos, y tiene visiones profundas y llega al conocimiento místico. No es un juego.

-No, no…

-Yo no lo hago por dinero.

-¿Qué es la maravilla?

-Estar de verdad en los cinco sentidos, aceptar y ver. ¿Y qué ves? La maravilla. De los honguitos no hay que abusar. Se le da a una persona un poquito, y luego, cada cabeza es un mundo, igual otro poquito, como lo sienta. Yo le he dado hasta los obispos y sacerdotes, porque lo necesitan.

-¿Los toman los sacerdotes?

-Sí, y también se los he dado a los policías. Se los doy porque si la gente está haciendo daño no hay que pegarles. No a base de metralleta y pistola entiende la gente. Así los policías cogen la razón, algunos claro, porque no todos aceptan estas cosas sagradas.

-¿Usted consigue que personas violentas se vuelvan más pacíficas?

-Yo lo he visto pues. Hasta un grupo de soldados en mi tierra, algunos enfermos, han venido a casa. Ellos hablan conmigo y yo les pregunto ¿qué quieres?

-Es una pregunta difícil de responder…

-Pues me dicen que están malitos del estómago, que les da asco la comida, que vomitan… Y yo les digo con respeto: “Si su jefe no le deja no me vaya usted a acusar, las medicinas que yo doy son buenas, si usted quiere las va a probar y va a sentir” y los niñitos les dan el equilibrio. Cada cabeza es un mundo. Y después vienen todos, después de haberle pedido permiso a su jefe, a mi pobre casa.

-Pobre pero poderosa.

-Yo represento a México, soy una abuelita indígena internacional y por eso andamos por el mundo, para mostrar nuestro trabajo y juntar nuestros espíritus y nuestras oraciones para conseguir la paz del mundo, para que la gente entienda que hay que cuidar la madre tierra porque tenemos hijos y nietos y ellos van a quedar aquí cuando usted, yo y el que nos lea nos hayamos ido.

-¿Usted ya sabía que haría este gran viaje por el mundo?

-Sí, claro, me lo dijo el niñito santo que iba a ampliar mi campo de cultivo y que para ello iba a viajar mucho, y aquí estoy. Los niños santos te lo explican todo si sabes preguntarles.

-¿Y qué curan?

-Si uno tiene fe y se entrega, lo pueden curar todo, te equilibran lo que se ve y lo que no se ve, y a mi casa ha venido gente con enfermedades muy malas.

-¿Le vienen a ver muchos extranjeros?

-Sí, muchos, muchos, mi hijita, durante los últimos cuarenta años ha venido mucha gente a curarse a mi casa y a recibir consejos. Y algunos trastornan las cosas, comienzan a decir “yo soy fulano” o “yo soy fulana” y es un lío, yo a esos los miro y no digo nada.

-¿Cómo sabe cuántos niños santos debe tomar cada persona?

-Pues lo siento, yo siento su cabeza, a veces estoy hasta cinco horas con una persona para que salga de su problema. Yo les pregunto primero: “¿Qué es lo que sientes?”, y luego ya les toco con mi mano y siento lo que tienen, les paso la mano y siento los quistes,

o el riñón malito, o lo que sea que tenga la persona. Yo rezo, hago mis cantos, les doy la medicina. Y luego, al cabo de las horas ellos me abrazan.

-¿A quién le pasará usted sus conocimientos?

-A una hija; pero todos mis hijos y mis nietos han tomado sus honguitos para que sepan. Yo guío a mi gente.

-¿Cree que las mujeres tienen algún problema?

-Sí, cuando no saben mantenerse por sí mismas, vivir se les convierte en problema.

compartido por La Voz de la Arboleda de Gaia.

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